EL REGALO DE LA VIDA

Cuando  te quedas  embarazada  con  17 años, es un impacto fuerte,  no  sólo para ti,  que con esa edad no eres capaz de comprender  lo que te depara la vida, sino para todos los que rodean, explicárselo a mis padres parecía lo más difícil, y luego resultó que eso fue de lo más sencillo. Me apoyaron desde el principio y sin reproches ni malas caras.

El embarazo fue de lo más normal, nada hacía presagiar que se me adelantaría el parto a los seis meses y medio. Cuando llegué al hospital con esos dolores tan fuertes, nada se podía hacer ya para detenerel parto, por lo que tuve que dar a luz, con el miedo que se tiene al saber que un parto tan prematuro dejaría secuelas  en mi hija.

Pasaron varias horas hasta que me la dejaron ver. Primero sentí  alegría de ver a esa niña,  parte de mi ser. Nunca se me olvidarán esos ojos llenos de vida, siendo tan pequeña se aferraba a la vida, con tanta fuerza que era imposible no pensar, ni sentirmiedo. Por primera vez en mi vida sentí eso “MIEDO“.  No  por mí porque aunque  era muy joven, nunca pensé en lo que me podía suceder a mí. Sí que pensé en ella, que sería de ella. ¿Sobreviviría?, ¿Qué daño tendría?,  ¿Cómo sería su vida?… Son tantas los preguntas que se te agolpan en la cabeza y todas a la vez.Y cuando preguntas a los médicos, ellos no saben que decirte, que es muy pronto para saber cómo se va  a desarrollar.

Los días pasan tan lentos cuando estas en hospital que los minutos se te hacen horas, y solo prensas que se recupere y en llevártela a tu casa. Sólo quieres salir  de esa padilla en la que estás viviendo.

Tras varios meses pude hacer ese pequeño sueño realidad, por fin María estaba en casa con su familia.Desde entonces no ha habido un solo día en el que nos hayamos separado. Siempre estamos juntas.

Desde que era un bebe, todo iba un poco más lento, dijo sus primeros palabras con dos años, Aún recuerdo cual fue su primera palabra “MAMA” Todavía siento un vuelco cuando lo recuerdo. Fue tan bonito que siento una emoción tan grande al pensar en ese día, mi hija podía hablar. A veces la vida trae consigo cosas tan maravillosas.

Son muchas las veces que pienso que no sé qué he hecho yo en la vida para merecer algo así, yo soy una persona tan normal que no entiendo como la vida me ha regalado una niña tan especial. No la cambiaría por nada del mundo. Mirarle a los ojos, hace que mi día a día tenga sentido.

A veces pienso en su futuro, y sé que ella va a tener muchos obstáculos a lo largo de su camino, no por tener una parálisis cerebral, porque ella sabe que su discapacidad no le impedirá realizar una vida normal. Sino por el prejuicio que existe en las miradas de la gente. Es la mentalidad de la sociedad la que tiene que cambiar. Debe ocurrir una “Revolución Social“, pero de verdad, nada de hablar políticamente correcto. Que seamos como seamos, pensemos y nos veamos todos Iguales. Sólo así terminarán los obstáculos, que al final Sólo están en nuestra cabeza.

MARÍA GARCÍA (ASPACE ALMERÍA)

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